UNA ALCANTARILLA SIN TAPA, MARCA LA DIFERENCIA
Nataly Dután Jiménez
Lesnath6@hotmail.com
Hace unos días estaba frente a Multiplaza, y observé que en una de las calles aledañas se había salido la tapa de la alcantarilla, dejando un hueco grande en la calle, en el transcurso de unos 30 minutos, pasaron muchísimos carros, unos se iban en el hueco, otros lo esquivaban, pero hubieron dos personajes en particular que hicieron algo diferente, el primero un señor de unos 65 años, que ahorrillo su carro, se bajo de el e intentó mover la tapa de la alcantarilla para ponerla en su lugar pero al parecer estaba muy pesaba y no lo logró, pasados unos 5 minutos aparece el segundo personaje, un señor que se veía de unos 60 años, ahorrillo su carro, y se dirigió a tapar la alcantarilla, este si lo logró, y solucionó el problema del hueco en la calle, ningún carro más se fue en el.
Este acontecimiento me hizo pensar, en cómo eran las generaciones anteriores, señores y señoras amables, con deseo de ayudar, no pensaban en “no hago eso porque no me toca, que lo haga la municipalidad”, estaban a dispuesto a ayudar, en lo que fuera aunque esto no les correspondiera, hombres y mujeres cuya palabra valía más que cualquier cosa, lo que prometían lo cumplían, esa es la generación de nuestro abuelos.
Y ahora todo ha cambiado tanto, cada quién anda en su mundo y vela por lo suyo, donde consumir y tener es lo único que importa, ahora ni siquiera conocemos a quién tenernos por vecino, mucho menos ayudarlo, todos los días estamos tan afanados en trabajar para tener y tener, que descuidamos el verdadero sentido de vivir, la verdadera esencia del Ser Humano.
No nos damos cuenta que mientras más tenemos más queremos, el mundo gira en torno al consumismo, al individualismo, donde solo importo yo y nadie más, y nos olvidamos que somos seres sociales, que nuestra salud mental y física depende en gran parte de nuestra relación con amigos, con familia, nacimos para ser seres que vivan en comunidad nos necesitamos unos a otros para poder vivir.
Debemos proponernos recuperar los principios por los que se regían nuestros abuelitos, si no lo hacemos ahora yo me pregunto a qué clase de sociedad van a tener los que vienen de camino, de nosotros depende si les heredamos una sociedad individualizada donde el egoísmo sea el que reine, o una sociedad donde la solidaridad, el compañerismo, el respeto sean los que rijan, el cambio depende de nosotros. Todavía nos quedan abuelitos que nos pueden enseñar a construir una sociedad solidaria, escuchemos y aprendamos de su sabiduría.
Aprendamos a tapar alcantarillas, aunque no sean nuestras.
