El precio que se…
Nataly Dután Jiménez
Lesnath6@hotmail.com
Todos los días a penas nos levantamos somos bombardeados con estereotipos de belleza tanto femenino como masculinos, en la televisión, en las revistas nos muestran “modelos de belleza” a seguir, estándares que no son acorde con nuestra naturaleza humana, la extrema delgadez no es sinónimo de salud, pero nos meten tanto estos conceptos de belleza que terminamos creyendo que son ciertos, lo que se les olvida mencionar es que la tecnología ayuda mucho, los programas como Photoshop o ilustrador les dan una manita, y en el peor de los casos estas chicas pagan un precio muy caro por ser parte de esta industria donde la belleza mata.
Cada día son más las niñas que son víctimas de los trastornos alimenticios como la anorexia, donde dejan de comer para perder peso llegando a pesar muy por debajo de lo recomendado y la bulimia donde comen porciones grandes de comida y después recurren al vómito, a tomar laxantes y diuréticos, para que salga del cuerpo lo que ingirieron, en ambos casos se da una distorsión de la imagen corporal y aunque estén delgadas siguen viéndose gordas, estos trastornos pueden llevar a la muerte a las personas si no se tratan a tiempo.
Como queremos que nuestras niñas y niños crezcan con un estándar de belleza sano y real, si con lo primero que juegan es con una Barbie, y un Kent, imagen de hombres y mujeres que no van acorde con la realidad y la salud, y a eso le sumamos que muchas veces se nos olvida enseñarles a tener una autoestima saludable, a ser niños y niñas seguros de sí mismos.
Cuidar el cuerpo es importante pero es más importante cuidar el alma y el espíritu, y lo que deben saber es que la belleza externa es producto de la interior, no valemos por cómo nos vemos valemos por lo que somos, la belleza es producto de cómo nos sentimos. Quién decide que es bello y que no, quién le otorgo ese poder a la industria de “la moda”, de decidir que se ve bien y que no, quien es lindo y quién no, la belleza es salud, es vida, cada estría que tenga una mujer, cada cicatriz es producto de la vida, demuestra que es una guerrera no un ser muerto de porcelana, si no un ser humano maravilloso, esas caderas anchas son muestra de su capacidad de albergar un ser vivo dentro de sí.
Es tiempo de hacer un cambio y enseñarles a los niños y niñas lo que realmente es la belleza, y prevenir que sean víctimas de esta industria que está acabando con los sueños y con la vida de muchos.

