SABER INTERPRETAR LOS SIGNOS DE LOS TIEMPOS

JESÚS HIGUERAS
Cuando Benedicto XVI afirmó al inicio de su pontificado que la Iglesia es siempre joven tal vez a alguno le pudieron sonar extrañas estas palabras de un hombre de casi ochenta años. Pero la juventud de la Iglesia se sigue haciendo manifiesta en la vida del Romano Pontífice: esta misma semana dos hechos dan clara prueba de ello.
En primer lugar la adhesión a la Iglesia católica de una parte muy significativa de la Iglesia anglicana, que significa un paso fundamental para la tan deseada unidad de todos los creyentes en Cristo.
En segundo lugar, se termina el Sínodo de los obispos para África, un acontecimiento que no ha tenido mucha presencia en los medios de comunicación pero de una importancia esencial para la vida de la fe, pues el continente africano sigue siendo una fuente de esperanza para todos los creyentes, ya que su Iglesia está profundamente viva y crece cada día el número de los bautizados en Cristo.
Es maravilloso contemplar la vitalidad que el Espíritu Santo sigue desplegando en la Iglesia, que es madre y da vida a sus hijos, llenándolos de esperanza. Ante estos acontecimientos no podemos quedarnos indiferentes, sino pedir al Señor que nos conceda valorar la grandeza de su misericordia manifestada en la historia. En definitiva, saber interpretar los signos de los tiempos.
