LUISA
LUISA (I parte)
Como todas las mañanas Luisa despertó temprano, se puso sus zapatos tenis y salió a correr. Al regresar preparó un desayuno nutritivo, se duchó rápidamente, un maquillaje casi natural, un traje ejecutivo y zapatos de marca. Se dio un último vistazo en el espejo y se dirigió a su oficina en su adorado carro del año. Cada día se veía más radiante y hermosa.
Al llegar a la oficina, como de costumbre, casi nadie respondió a su “buenos días”, así que se dirigió a su escritorio sin dejarse inmutar por sus subalternos, no eran importantes al fin y al cabo.
Pasó el día entre papeles y llamadas y al finalizar este se enrumbo de nuevo a su lujoso apartamento. Una cena rápida que cuidara su hermosa figura y un suspiro de aburrimiento, se levantó de hombros y pensó para sí misma “ah, quien necesita compañía para pasarla bien”, así que abrió el grifo del agua caliente del jacuzzi y lo roció con una deliciosa espuma que al momento hizo que afloraran burbujas por todas partes, se sumergió y se relajó tanto que por un momento se queda dormida allí de no ser por un carro que paso con el volumen de la música muy alto y la despertó. Se secó medio dormida y se tiró sobre su cama sin siquiera cubrirse.
A la mañana siguiente la misma rutina, así como a la siguiente y a la siguiente también, tenía una vida llena de lujos y no necesitaba de nadie más para sentirse plena, ni siquiera le interesaba intimar con las personas que trabajan con ella. Así era feliz….o al menos eso pensaba ella.
Así transcurrían los días de Luisa, hasta que un día decidió cambiar su rutina y salió a correr no al parque como de costumbre si no a la orilla del mar, corrió sintiendo la suave y cálida brisa del mar en su cara y cuando se sintió agotada y satisfecha se quitó los tenis y camino un rato sintiendo la arena húmeda entre los dedos de sus pies, aunque disfrutaba de la exquisita sensación, no pudo evitar pensar en que se le iba a estropear su casi perfecto pedicure.
Se sentó sobre una palmera seca que seguramente llevaba ya mucho tiempo allí, doblada y solitaria. Se sumió en sus pensamientos, su trabajo iba bien, pero tenía una reunión importante con un socio nuevo de la compañía, a quien no conocía aun, sus subalternos eran todos unos buenos para nada pero ni modo con ellos….
Se encontraba trabajando mentalmente cuando de pronto algo le golpeo en la cabeza y la tumbo en la arena, trato de levantarse y sintió como una mano fuerte le agarro por el brazo y casi biónica mente la levanto de un tirón.
Al tratar de mirar a quien le estaba ayudando, el sol le lastimo los ojos, con un movimiento involuntario se llevó las manos hacia ellos para protegerlos y un puñado de arena le salto dentro de estos causándole un dolor terrible.
Las manos fuertes la asían y ella intentaba ver de quien se trataba pero sus ojos estaban tan lastimados que no lograba ver más que una forma grande frente a ella y una voz ronca preguntándole si estaba bien.
(Continuará…)
