LA HISTORIA DE ARIELA III PARTE

A la mañana siguiente el ruido y las risas de sus compañeros al entrar al edificio, despertaron a Ariela y Josué.
Rápidamente se levantaron y se sacudieron la ropa. Cuando sus compañeros los vieron salir de la sala de trabajo despeinados y con la misma ropa se quedaron boquiabiertos….
Ariela se metió apresurada al baño y aun medio dormida no podía creer lo que había hecho llevada por un impulso. No podía creer que había besado a un extraño, a alguien que había visto unas pocas veces y que ni siquiera le agradaba del todo.
Cuando salió se topó con sus amigas en el pasillo del baño, estas le llenaron de preguntas y ella solo respondió que había sido la noche más terrible de su vida y que no veía la hora en que terminara, sin percatarse de que Josué se encontraba en el portal del baño de hombres, cuando se dio cuenta mirando hacia el piso se despidió de sus amigas diciendo que no regresaría si no hasta el otro día….
Al día siguiente al entrar en la oficina Ariela evitó saludar a Josué, a la hora del almuerzo espero a que el saliera para hacerlo ella, y como casi nunca lo hacia se fue más temprano a casa para evitar topárselo en el ascensor.
Así pasaron más de tres meses hasta que en una de esas casualidades que nunca faltan en la vida, Ariela se topó con Josué al salir de la cafetería.
El la saludó y ella se sonrojo, él provocaba un efecto extraño en Ariela; le devolvió el saludo y el tímidamente le preguntó cómo había estado todo ese tiempo, cuando ella empezó una terrible verborrea que no podía parar, él la interrumpió para disculparse por la terrible noche que la había hecho pasar el día que se quedaron atrapados en el ascensor. Ariela sonrojada de nuevo, trato de explicar que sus amigas eran un tanto chismosas y que ella solo quería salir del aprieto de darles explicaciones detalladas de su noche junto al nuevo compañero de trabajo, pero que no fue su intención el haberlo hecho sentir mal. Josué le hizo una mueca de aprobación y se despidió de ella.
Ariela no podía explicarse a si misma cual era la causa de que sus pensamientos siempre la llevaban a pensar en Josué, ¿Qué era lo que le sucedía?, ¿Por qué no podía dejar de pensar en él?, ¿Por qué aun sentía sobre sus labios aquel beso suave y dulce?……No tenia explicación alguna….
Una semana después de su último encuentro con Josué, Ariela decidió salir antes de la oficina para pasar por el supermercado, se encontraba haciendo sus compras y pensó que sería una buena idea comprar una buena botella de vino y mirar la televisión en pijamas con una copa de buen vino. Se dirigió hacia la caja para pagar sus cosas y de pronto sintió la presencia de alguien que la miraba de cerca, al voltearse, en la fila, justo detrás de ella se encontraba Josué, al verlo sonrió y este le devolvió la sonrisa, le ayudo con las bolsas y le preguntó hacia donde se dirigía, al comentarle ella que se dirigía a su casa Josué gentilmente se ofreció llevarla y así lo hizo, subieron las bolsas en el carro y en el camino hacia la casa de ella no se dirigieron palabra alguna.
Al terminar de bajar todas las bolsas del carro, cuando Josué se disponía a retirarse, Ariela en otro arrebatado impulso le invito a quedarse a cenar y tomar una copa de vino con ella. El aceptó y mientras esperaba en la sala a que ella terminara de preparar la cena pensaba en mil cosas que le diría cuando estuvieran cenando, sin embargo no fue así, Josué era demasiado tímido para declararle a Ariela lo que sentía por ella. Fin de la III parte.







