FOTO  DE  LA QUINCENA
July 19, 2010 – 11:55 pm | No Comment

 
 ¿Quién será…?
 
 Llámenos al 387-1802 o escribamos a info@elpiadoso.com  y díganos quien es esta persona y participe en la rifa un premio cortesía de EL PIADOSO.
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Corresponde a la puerta de medicos del Hospital San Juan de Dios, en esta oportunidad el ganador del premio cortesia de El Piadoso, fue la señora Teresita Arroyo Villalobos.
Por [...]

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Siempre te recordaré IV parte y final

Submitted by ale on August 27, 2009 – 7:52 pmNo Comment

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Alejandra Ramos Córdoba
Colaboradora de El Piadoso

aleramospiadoso@live.com


Pilar fue recibida como una más de la familia en casa de Andrés; los domingos familiares, paseos y  cenas, le hacían sentir amada.

El cine, largas caminatas y charlas se hicieron costumbre entre Pilar y Andrés. Pasaban casi todo su tiempo libre juntos.

Una tarde Pilar recibió una llamada de Andrés; pasaría por ella para llevarla a cenar y le pidió que se vistiera para una ocasión especial, pues tenía algo importante que decirle.

El corazón de Pilar se le quería salir del pecho; estaba tan emocionada que no sabía qué ponerse. Sacó toda su ropa del armario,  la peinaron en el salón y, cuando Andrés tocó a su puerta, sus ojos se abrieron con la impresión de ver lo atractiva que se veía Pilar.

Al subir al auto, Pilar le preguntó a su amigo de qué se trataba y este le respondió: “Ya que te has convertido en alguien tan especial para mí, quiero presentarte a una persona que también significa mucho para mí. Quiero hacer una pregunta durante la cena y si la respuesta es sí voy a ser el hombre más feliz del mundo”.
pilar
Pilar le preguntó: “¿Más que cuando tu vista regresó?”  Andrés le respondió: “Sí, Pilar, muchísimo más”  y ella sintió que el corazón le palpitaba a mil.

Cuando llegaron al restaurante, Pilar observó que era el más elegante de la ciudad. Andrés le dijo al anfitrión que esperaban a una persona más y él los dirigió hacia su mesa.

Andrés pidió una botella de champaña para la ocasión especial y llenó la copa de Pilar. Ella le preguntó a quién esperaban y él le dijo que a una persona muy especial para él, a lo que ella sonrió.

Al poco rato de esperar, Pilar vio cómo la cara de Andrés se iluminó al ver hacia la puerta. El se levantó y Pilar sintió un gran desconcierto en el corazón cuando, desde la entrada, se aproximaba hacia ellos muy sonriente una de las enfermeras nuevas del pabellón de cirugía.

Cuando la mujer llegó a la mesa, Andrés se levantó y la besó en la mejilla, se volteó hacia Pilar y mirándola con una amplia sonrisa le dijo: “Pilar, creo que conoces a Rachel, no te lo había dicho antes, pero el día en que me quitaron las vendas la confundí contigo al verla, ella me sacó del error, pero luego me di cuenta de que me enamoré de ella a primera vista, por lo que esta noche quise que tú, que eres mi mejor amiga, estuvieras presente cuando le pida que sea mi esposa”.

Rachel abrazó fuertemente a Andrés, se besaron y dijeron muchas cosas, pero ya Pilar no pudo escuchar nada, porque se sentía aturdida, quería llorar, gritar, salir corriendo de allí.

Mientras Andrés y Rachel disfrutaron de su exquisita cena, haciendo planes para su nueva vida juntos, Pilar solo asentía sin escuchar siquiera lo que decían. Cuando terminó la cena, dejaron a Pilar en su casa y en cuanto entró se echó a llorar en el piso de su apartamento, donde amaneció aún sin dejar de llorar.

Al ver que su amiga no se presentó a trabajar y no respondía el teléfono, Aurora se apersonó a la casa de Pilar, donde la encontró tirada en el piso, sumida en dolor y lágrimas; mientras mecía a su amiga en sus brazos, le recordó que ella siempre le dijo que tuviera cuidado, que ella sabia que todo aquello no le traería nada bueno, pero que ahora había que salir adelante y olvidar y que ella, anticipando esto, había ahorrado todo ese tiempo y ese dinero lo destinaría a aliviar el dolor de Pilar.

Dos días después, Pilar salió en un vuelo hacia Italia, se despidió de su amigo por medio de una carta, deseándole toda la felicidad del mundo. Andrés nunca entendió la decisión tan repentina de Pilar de irse a estudiar al extranjero y dos meses después se casó con Rachel.

Pasaron los meses y los años; una tarde se encontraba Pilar sentada en un pequeño parque de la ciudad de Nápoles y, mirando hacia la distancia el cielo azul, con un profundo respiro, mientras una lágrima se deslizaba por su rostro, suspiró y en un susurro quebrado suspiró… siempre te recordaré…

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