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UN AMOR VERDADERO (III Parte y final)

Submitted by ale on 03/09/2010 – 8:05 pmNo Comment

Alejandra Ramos Córdoba
Colaboradora de El Piadoso
banbi11@hotmail.com

Pasaron unos ocho meses de esto, hasta que un día María entró en sospechas y se fue de visita donde su tío, el que vivía en un pueblo cercano al mío; el pueblo estaba de fiestas patronales y había un turno con todas las de la ley para celebrar al santo patrón.

Mi novia se arrimó cautelosa escondiéndose entre sus primas para que yo, si estaba por ahí, no la viera. Cuando me vio en un puro jolgorio con mi amigo y abrazado a una muchacha, se paró enfrente de mí para que pudiera verla bien; se dio media vuelta y desde ese día nunca más me habló.

De nada me valieron súplicas, ruegos y lágrimas; ella dejó de confiar en mí, le puso un candado al corazón y tiró la llave bien lejos para que yo no pudiera alcanzarla jamás.

Yo seguro de su amor y fidelidad muy tranquilo me quedé esperando que como muchas otras veces volviera a mí y me perdonara una chanchada más, pero nunca lo hizo, fue cuando me di cuenta de que estaba tan seguro de ella que no pensé que tenía que cuidarla, no me di cuenta que con mi machismo y mi deslealtad destruí todo lo bonito que ella guardaba para mi.

Al tiempo ella conoció a otro muchacho y se casó con él, él le dio todo lo que yo no le di, él cuidó de ella, le dio dos criaturas lindísimas, una casa, mucho amor y respeto.

¡Si sabré yo eso! ¿Ve aquella casa que está allá? Diosito como es de perfecto hizo que María viviera siempre cerquita de mí para que yo no me pudiera olvidar un solito día de mi vida de lo que dejé ir, para que ese que pasa saludando tan feliz, me recuerde que ese pude ser yo, que, por desgraciado, por orgulloso y machista dejé ir el amor que nunca más encontré en mi vida.

Con el tiempo yo también me casé con una mujer que me volvió loco con su belleza, pero que nunca me amó o trató como lo hizo María, que hoy vive tan feliz en aquella casa, nunca me dio ese amor sincero, me dio tres hijos para los que soy un estorbo y me tratan como un petate más de la casa y yo sigo viviendo de los lindos recuerdos que me dejó María, mi María, que me amó y respetó como nadie en este mundo; por eso vengo todos los días al parque para ver si Diosito me concede el verla pasar y suspirar una vez más por el amor sincero que dejé ir”.

Debo decir, que como la mayoría he pasado por relaciones de las que guardo un bonito recuerdo y de las que no me quiero ni acordar, Lo importante es no dejar que las malas experiencias nos conviertan en personas amargadas y nos cierren a la posibilidad de dejarnos amar de verdad.

Es importante aprender de nuestros err res y de ser posible rectificar a tiempo para que no nos pase las de don Manuel, que lamentablemente se dio cuenta muy tarde de la valiosa mujer que perdió. Así como en este caso fue don Manuel quien no supo valorar a su compañera de vida, también existen mujeres que no saben valorar a grandes hombres que las quieren bien. La vida es muy bonita, pero muy corta también, se acaba cuando menos lo esperamos, por este motivo debemos disfrutarla al máximo junto a nuestros seres queridos, respetarlos, valorarlos, decirles todos los días lo mucho que significan para nosotros, la comunicación es base esencial en una buena relación y en caso de que tengamos problemas, el buscar ayuda externa es una buena opción y si definitivamente nos encontramos con que la relación nos hace más daño que bien, lo mejor es no herirse, separarse en buenos términos, máxime si existen hijos de por medio.

Así como María encontró una persona que la amó, la respetó y le dio el valor que como persona y ser humano se merecía, estoy segura de que en algún lugar se encuentra alguien dispuesto a darnos todo esto a nosotros también.