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COLUMNA DE OPINION

Submitted by ale on 30/07/2010 – 7:56 pmNo Comment

Dr. Marlon Mora

Este artículo lo escribo como un intelectual formado por la educación pública. Hecha esa premisa quisiera referirme al Fondo Especial de Educación Superior (FEES): un tema primordial en estos días para nosotros estudiantes, profesores e intelectuales universitarios.

Razón total tenía nuestro Premio Nobel de la Paz, Oscar Arias en su columna (29-06-2010, La Nación; Pablo, Josué y las dos Danielas) sobre cuatro promesas para un país que se ha convertido recientemente, en una forja de genios musicales.

Decía textualmente: “En aquella sala se conjuró el sueño que me animó durante los últimos cuatro años: el sueño de construir oportunidades, de perseguir utopías, de enseñarles a nuestros jóvenes que no hay reinos vetados para sus ideales. En aquella sala comprendí el verdadero alcance de la modesta ayuda que les brindamos, desde la Presidencia, a estos jóvenes pianistas”.

La reflexión de nuestro expresidente, no es para menos en especial porque las edades sumadas por estos cuatro jóvenes no alcanzan los 60 años. Por esa razón también, sus capacidades me llenan de orgullo y nacionalismo, ese tan necesario en estos tiempos donde el femicidio reina en nuestras calles.

Por esto, aprovecho para hacer memoria y recordarles que fue en un recital de Piano en el Teatro Nacional hace cuatro años cuando a propósito de la celebración del Décimo aniversario del Instituto Superior de Artes (ISA) que conocí de estas dos famosas Danielas (05-04-2006, Viva, La Nación), quienes formaron parte del Plan Intensivo de Entrenamiento Pianístico de la Escuela de Música de la Universidad Nacional (UNA).

No me cabe duda de que muchos jóvenes formarán parte de ese gueto de prominencia musical. Muchos de ellos se forman en nuestras facultades y son parte de esos científicos que algunos tenemos el gusto de conocer desde muy jóvenes, cuando en una aula en medio de las fuertes lluvias de julio nos hacen disfrutar este trabajo apasionante de la educación universitaria.

Es desde esta perspectiva que la universidad debe seguir siendo la casa de los que luchan por aumentar las garantías que los que trabajan por cuenta ajena nunca deberían olvidar. Por eso, la universidad, esa famosa trinchera ideológica, llamada por un italiano y periodista marxista, Antonio Gramsci, debe ser el lugar de estas juventudes en un espacio de amistad, de compañerismo, de pensamientos libres y osados.

Cuidado hay que tener cuando no se nos prestan la atención necesaria, porque esa muralla puede castrar potentes mentes y poner en espacios inaccesibles a algunos jóvenes, que se ven beneficiados de nuestras becas e incentivos propios de una educación.

Estoy seguro que también nuestra Presidenta, Laura Chinchilla, está feliz y orgullosa de nuestra Universidad de Costa Rica (UCR), de nuestra Universidad Estatal a Distancia (UNED), de nuestro Instituto Tecnológico de Costa Rica (ITCR) y de nuestra Universidad Nacional (UNA), todos templos de intelectuales y grandes pensadores, hechos con alas y voluntad de Ícaros que no se conforman con volar sino con dejar huella; como todas las generaciones de derechos humanos con las que compartí en los últimos años en la UNA y con las inquietantes mentes del Centro de Estudios Generales que tuve el gusto de acompañar el recién pasado semestre: todas y todos bien valen esta vocación que llevamos dentro.

Porque tal vez muchos no saben pero nuestra universidad es la casa de muchos jóvenes, que vienen de los más insospechables lugares. Por eso hablar de los FEES es hablar de derechos humanos de toda una generación (nueva, vieja, intermedia o por venir) porque esto no es un asunto personal, es un asunto de mi gente, de mi generación y las siguientes. Por eso por el bien común es hora de trabajar en la creación de mediaciones políticas e institucionales que garanticen la continuación de nuestra felicidad y orgullo: porque no somos nada sin derechos y los derechos no son nada sin nosotros, un camino que apenas comienza cuando le tocan los huevos a la gallina… porque quién no ha pasado por el Campus Rodrigo Facio o por el Campus Omar Dengo. Esos son FEES en tierra fértil…