HUMOR
Era un vagabundo que siempre se ponía fuera de una iglesia a pedir limosna con un sombrero, hasta que un día llegó con dos sombreros, y se le acercó un señor y le preguntó:
Oiga usted, ¿Por qué trae consigo dos sombreros?
Y éste contestó:
Bueno, señor, la verdad es que me ha ido tan bien, que decidí abrir una sucursal.
Agradecemos a Marlon Jiménez (chopis)
la cortesía de suministrarnos el contenido de esta columna.
