DEMOSTRADO – Si existen los extraterrestres
Hay tres temas de los que no se puede hablar en una cantina; fútbol, religión y política. Esa es la ley, pero, ¿Alguien la cumple?, nadie, es decir; nadie que se precie de buen “jumas”. La cosa es que con estos temas vivimos a diario, los hombres; claro, las mujeres tienen cosas más importantes en que pensar, más importantes que la novela, el nuevo aprete de la fulana esa que andaba en la playa con un doctor y de feria casado. Envidia; decía Yiyi, mejor causarla que sentirla.
Los buenos jumas hablamos como se debe hablar en una cantina; es decir, no hay peones en las cantinas; hay albañiles graduados en la escuela de la vida y maestros de obras graduados en la misma facultad, son ingenieros y arquitectos incomprendidos y maltratados por una sociedad que rinde culto a cualquier papelillo de mier… que cuelga de la pared.
Al lado de atrás de un mar de pilsenes, -en las cantinas de verdad, sólo se toma Pilsen- el ingeniero discute junto al doctor –mismo centro de estudios, similar fecha de graduación- la solución más apropiada al problema de la “platina”. Es que la gente de ahora no piensa, dicen que se “queman las pestañas” estudiando y más bien somos nosotros los tatas, los que tenemos que empeñar hasta la suegra para pagarles la fábrica de chorizo en la que se van a graduar de licenciados.
Tercia el filósofo de vocación y zapatero de oficio; luego llega el pedazo de güevón a mostrarle a uno el título, con cara de “mira y solázate con el triunfo de tu hijo” y uno sabe que el gran pendejo se la ha pasado en la “calle de la amargura” metiéndose quién sabe cuántas cochinadas por la nariz.
Al fondo de la barra, aparece la “oveja descarriada” de la infancia cincuentera, pelo de copete a lo Elvis, camisa de flores con solapa que parece avión a punto de despegue, anillo en cada dedo, oro y plata intercalado, como diez “riendas” colgándole del cuello, pantalones ajustados y zapatos mocasines blancos… total; la joyita de siempre. Ahora la gente es falsa, uno le toca una teta a una chavala y es como apretar una bola de tenis, uno trata de ser tuanis con la cabra y le pega un beso en la mejilla y se le hunde hasta la ñata en la base del maquillaje y eso cuando no se han inyectado botox entonces es como agarrar a chupetazos una bola de fut.
Dos temas permitidos, que digo permitidos; obligatorios en las cantinas, son los hijos, las mujeres y las últimas noticias. Esto porque el jumas se agüeva en dos toques de las peroratas circunvecinas y otea el horizonte a ver qué nuevo mozote se llegó por el lugar, la vista tropieza tres o más veces con el cantinero, quien divide su tiempo entre lavar vasos, pasar un trapo por el mismito lugar donde tu vaso siempre deja una huella redonda y cambiarle de canal al tele que siempre se queda en el animal planet. Pero cuando no, aparece el avance de telenoticias y todo el mundo se queja al unísono de todos los inconscientes que toman y manejan.
A este ambiente se han unido una serie de mujeres vanguardistas y aguantadoras que han hecho sus propios espacios en la cantina, ya no vale aquello de mandarle unas birras invitadas, porque tragan como esponjas, casi no van al baño, ligan tequila con vodka para endulzarlo y están como empezando cuando uno ya tiene como dos horas de “estar cuidando los zapatos” –es decir: cabeza abajo y quijada al pecho-. Tienen el terrible defecto de decirle la verdad a uno en la cara y eso… eso es lo peor que le pueden hacer a un hombre en la cantina.
¿Qué tenía que ver todo esto con los extraterrestres? Ya te estarás preguntando; muy fácil, hemos establecido que de religión no se habla en las cantinas. Pues bien; con todo respeto debo indicar que Dios creó la tierra, es decir; estaba fuera de la tierra cuando la estaba creando así que es extraterrestre o alienígena; ahí está… ¿hay o no hay extraterrestres?
Tómese en cuenta que los únicos creados a imagen y semejanza de Dios, somos nosotros los humanos, lo cual deja por fuera a los ángeles, querubines y serafines, los cuales pueden tener cualquier forma, pueden ser cubos, esferas, sin forma definida como células, pueden flotar, girar o arrastrarse etc. Así que si alguien ha visto algo que no sabe que es, tal vez lindo como un amanecer en la playa o feo como la visita de la suegra; tal vez sea su ángel de la guarda, el cual; entre muchas otras puede además tener alitas y túnica blanca pelo rubio y cuerpo andrógino.
Dejo por fuera y muy a propósito a los arcángeles, pues ya todos sabemos que son muy parecidos a los humanos; San Miguel, San Rafael a los otros como Uriel etc, les quitaron el san sobre todo a Asrael que siempre anda en malos pasos con Abraxas. Esto me recuerda que cuando el Pisuicas se puso a hacer desorden en el cielo, le tocó a San Miguel ponerlo de Patitas en la calle y ¿adivinen donde vino a parar? Sato, acá mismito; así que el bicho es otro alienígena. Y si a esas vamos… los duendes, trolls, adas y demás por ahí andan ya que a la hora de las horas, en la batalla de los cielos, no tomaron bando y se quedaron a medias entre el cielo y la tierra.
Si todavía se sigue preguntando ¿Cuál es la importancia de todo esto? Yo le respondo que ninguna en absoluto; es solo que estoy acá en el Bar de Beto y no hay ni un alma, ya llevo cinco birras y no tenía a nadie con quien “filosofar” de lo que se filosofa en la cantina; ah… y si ven un platillo del que sale un hombre verde… párelo es mi taxi que me lleva a casa.
La moraleja de este editorial es… sonríe, extraterrestre o no, Dios nos quiere.
