EDITORIAL – NUESTRA OPINION
¿Podrán nuestros nietos disfrutar del verano en Santa Ana?
Cuando llegan los calores del verano, recordamos con cierta nostalgia las posibilidades con que contábamos en el pasado de mitigar el calor en las pozas que se hacían de manera natural en los ríos alrededor y las que se construían arrimando piedras que tapaban el cauce y daban la profundidad suficiente para practicar los diversos “clavados” al estilo Tarzán, imitando sus gritos, golpeando nuestros paupérrimos pechos al estilo de los gorilas.
Jocotes, guayabas, nísperos, magos, naranjas y bananos, todo para escoger en la inmensa verdulería de los potreros, nuestras madres servían la comida a medio plato, sin la preocupación de si comíamos o no ya que nuestras barrigas llegaban al descanso de la noche repletas de frutas consumidas en lo alto de los mismos árboles.
¿Qué nos pasó? ¿Cuándo empezamos a negarle a los niños poder bañarse en los ríos? ¿Qué hace que uno deje de ver la tierra con amor y la vea tan solo como un activo económico?
Los ríos que salen de Santa Ana llevan la misma contaminación que los que vienen de San José y Heredia, nosotros y nuestros vecinos somos los que llenamos de basura y desperdicios nuestros ríos, pero, a fulano no le decís nada porque no quieres tener problemas, a mengana tampoco y ella sacó la basura a la calle cuando le dio la gana y los perros destrozaron las bolsas y ella tan campante; ni pelota le dio al asunto. Pero vos no tenis problemas con tus vecinos, ya casi a nadie le hablas, en la mañana sales en carro y olvidas el barrio hasta que llega el domingo; cuando quieres descansar y el ruido de los equipos de sonido a todo volumen te interrumpen tu descanso, pero, no dices nada, no quieres tener problemas con los vecinos.
Ya los niños no pueden jugar en las calles, no hay parques para la recreación y donde los hay, los drogos y delincuentes los usan como “chante” y vos, vos no decís nada porque no querés tener problemas. Para eso pagas los impuestos, para que la Municipalidad y Delta 18, te cuiden y protejan lo tuyo y a los tuyos, para eso pagas para que tu calidad de vida esté a tono con tu nivel económico.
Mientras tanto, tu casa se convierte en una prisión de la que no puedes salir, porque te quedas sin muebles y a la larga sin casa, los ríos sucios, las alcantarillas taqueadas, los desarrollos urbanísticos creciendo a tu alrededor y vos; vos… no querés problemas con nadie. Para eso pagas tus impuestos, para que otros se preocupen, para que otros se metan en problemas.
¡Oh… y ahora ¿Quién podrá defendernos?! No, no va a aparecer nadie. Puedes echarle las culpas al Alcalde, al Síndico, al Diputado, al Presidente o al partido gobernante, pero eso no cambiará el hecho de que la única persona responsable de todo lo que sucede a tu alrededor eres tú mismo, porque permites que las cosas sucedan.
Si piensas que con el pago de impuestos ya hiciste más que suficiente, mejor vuélvelo a pensar, ¿Cuánto cuesta el sistema de seguridad que tienen los habitantes de Villa Real? Esas personas toman de la misma agua que tú, pero a ellos no les falta el líquido en sus casas. Etc. El caso es que si consideras que puedes comprar la calidad de vida, entonces págala. Pero no es barata.
La Municipalidad hace el máximo con los recursos que tiene, lo que le llega del Gobierno es mínimo un 1,5% del PIB, dividido entre 81, menos gastos y pagos de deudas. Tienes que volver a pensar las cosas, la calidad de vida no la vas a comprar… tienes que construirla, eso significa involucrarse, participar, trabajar para uno y para los demás.
No escuches los cantos de sirenas, si la Asociación de Desarrollo de tu barrio, tan solo sirve para alquilar el Salón Comunal, déjaselos y ponte a construir una nueva organización con tus vecinos. Si la gente de tu partido tan solo calienta el campo en la Municipalidad, denúncialo y que se vayan para la casa y dejen el campo a gente que si este dispuesta a RE construir, a RE parar y sobre todo dispuesta a RE crear, sobre la Creación.
Si piensas que ya tus hijos y tus nietos no se van a poder bañar en los ríos, comer jocotes de los potreros y disfrutar de un ambiente seguro y limpio… ya perdiste y contigo perdimos todos, porque lo que necesitamos es construir una nueva utopía, que nos permita bajar de los pedestales a todos los ególatras y embusteros que nos han prometido trabajar y tan solo se han aprovechado de los cargos.
Una nueva utopía que nos permita ver la tierra con el amor que la vieron nuestros abuelos, una utopía donde podamos disfrutar de la pesca en los arroyos y se escuchen de nuevo los chapaleos de los niños en sus aguas.
Date cuenta de que la respuesta la tiene quien está frente a ti, cuando te miras al espejo.







