PERSONAS Y LUGARES
Guillermo Ramos Morales
Moralitos
Moralitos es uno de tantos miembros de cuantos componen la Moralada de Piedades, proveniente de distintas cepas de colonizadores españoles. Por eso, a veces, un Morales parece que nada tiene que ver, en el orden familiar, con otro u otros Morales.
Habría que investigar el origen de la formación de ese apellido en España, para saber si tiene algo que ver con el sustantivo moral, cuyo significado ético, todos conocemos. En todo caso ahorita lo que me interesa es hacer una breve semblanza de un Morales de nombre propio bíblico, como fue costumbre en los inicios de nuestra nacionalidad.
A Moralitos lo conozco desde hace más de seis décadas cuando, a pie descalzo, llegaba hasta su casa en procura de verduras y frutas que requerían en mi hogar paterno.
Es interesante constatar cómo los miembros de su familia, hoy casi todos fallecidos, se mantuvieron fieles a sus hábitos y costumbres de fuerte raigambre religiosa católica, con predominio de una fe cimentada principalmente en el temor a Dios.
Cada vez que me he encontrado con este apreciado amigo, me encanta escuchar sus pensamientos sobre la vida, con apego, en su caso, al amor a Dios y al prójimo, con gran escrúpulo en cuanto a la observación de las disciplinas del alma.
La última vez que lo vi, haciendo un ensayo de resumen de lo vivido y lo conversado, me dijo que, en cuanto a él, ya casi se limitaba a esperar que lo llevaran un día “entre cuatro” ahí para abajo.
Yo espero que ese día esté todavía muy lejano, para poder disfrutar su cálida conversación de niño ingenuo, no obstante sus ya más de ochenta años.







