PERSONAS Y LUGARES
EXPERIENCIAS
Presumir de experto en algo, con muchas horas de vuelo, es una actitud que a veces ensayamos con el afán de impresionar a incautos.
Recuerdo a un nica a quien hablé para que me hiciera un trabajo en mi finquita.
Antes de contratarlo, le pregunté si aquel trabajo ya lo había hecho antes. Su respuesta fue, más o menos, la siguiente: “Claro: yo cercas, yo podas, yo chapias, yo…” Convencido, le di el encargo, con un adelanto de dinero como paga. Todavía lo estoy esperando.
Hay muchos dichos que pretenden imaginarias destrezas para engañarnos. Así, pueden decirnos: “Cuando usted estaba pichón, ya yo volaba”.
De tal naturaleza, he oído muchas afirmaciones falsas, algunas de ellas verdaderamente ingeniosas. Sin embargo, lo máximo que oí recientemente lo reproduzco seguidamente: “Cuando Dios dijo hágase la luz, ya yo debía tres recibos”.
A propósito, parece ser que cierto tipo le tenía tanto miedo a la electricidad que no se atrevía siquiera a tocar el recibo de la luz







