Salud, Zara
Guillermo Ramos Morales
Colaborador de El Piadoso
No sé si es universal la costumbre de sustituir los nombres propios de personas por un alias o apodo y, con frecuencia, esos nombres quedan sepultados bajo la hojarasca del sobrenombre.
Lejos de aquí tengo un amigo de quien nadie sabe dar razón cuando se pregunta por él con su nombre correcto; en cambio, si usted menciona Calle doce o Zarandajo, se le conoce mejor que al Presidente.
Unidos por una larga amistad que me lleva a recordar siempre su sentido del humor y su alegría, jamás utilizo ninguno de los motes que le han puesto.
Es por eso que él reconoce mi afecto cuando, como no sé su nombre, al encontrármelo personalmente o hablo por teléfono con él, lo llamo simplemente Zarita o Zara (no Zarandajo) con lo cual le queda constancia no solo de mi afecto sino también de mi amistad, es decir, mi respeto.
Por eso solo me resta, desde aquí, demostrárselo.
Salud, Zara
