Tiempo de guerra
Tiempo de guerra
Para el 48, con la guerra civil o revolución en nuestro país, muchos vivimos experiencias que nunca imaginamos.
Como en toda guerra, hubo dos bandos, uno de los cuales se conoció como el de los mariachis, o sea, la gente que estaba del lado del gobierno de Teodoro Picado y del Dr. Calderón Guardia. Picado tenía el gobierno, pero Calderón el poder.
La parte militar oficial se compuso de la fuerza pública y una cierta cantidad de nicaragüenses que Anastasio Somoza García le prestó a su amigo Calderón, para enfrentar las fuerzas de oposición encabezadas por Figueres Ferrer.
Se consideraban enemigos de los mariachis, simplemente, quienes no fueran mariachis. Así, no ser abiertamente mariachi equivalía a ser de la oposición y exponerse a las consecuencias.
Mi tata no fue mariachi y, por eso, junto con mi tío Job permaneció oculto durante la guerra, debajo de un piso de madera montado sobre basas, a unos sesenta o setenta centímetros del piso de tierra. Por ratos, ahí abajo ellos fumaban puros y los carajillos vigilábamos que el humo no saliera por los huecos o hendijas porque eso podría delatarlos.8
Detrás de las paredes frontales de la casa habíamos colocado una trinchera hecha con sacos llenos de arena.
Una vez que pasó el conflicto, uno de los hombres más perseguidos por su condición de no mariachi y, además, líder del pueblo, apareció acompañado por muchos simpatizantes; él se acercó a la Agencia de Policía, donde habían quedado armas y tiros de uso oficial.
Entre esas armas había pesados Mausers. Alguien corrió la voz de que, cerca de la Peña de los Pericos anidaban todavía algunos mariachis armados. Fue entonces cuando aquel líder gritó a quienes estábamos ahí (yo solo tenía 10 años): “Traigan los maúsules”.
No sucedió nada. Dichosamente nuestros “enemigos” en realidad ya se habían retirado. Pensé entonces que fue lo mejor para ellos.
