TIEMPO DE SIEMPRE
Guillermo Ramos Morales
Colaborador de El Piadoso
Regalo de cumpleaños
Entendiendo mal el progreso (que es como casi siempre se le entiende) la humanidad despierta cada dÃa con nuevas sorpresas.
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De joven, siempre pensé que si algún dÃa tuviera una hija quinceañera, le regalarÃa para su cumpleaños una batea de madera, una máquina de moler maÃz o un juego de delantales, no para convertirla en esclava familiar, sino para habituarla a los deberes del trabajo y la responsabilidad y hacer de ella una mujer laboriosa en campos de su competencia.
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Hoy, sin embargo, tenemos la novedad de que una quinceañera no es raro que espere como regalo un implante en el pecho que la haga lucir como una novilla a punto de embestir, esto si no otro implante en las posaderas que le permita sentarse confortablemente.
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Este revés hacia lo natural, por motivos de escasez, prefiriendo la cantidad sobre la calidad, es un fenómeno de tipo económico; lo que mejor se anuncia, mejor se vende.
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¡Qué lejos estamos de tiempos antiguos, en que, quien se casaba, se corrÃa la aventura de no conocer la mercaderÃa sino cuando era desenvuelta. Las mujeres estaban muy protegidas u ocultas en ropas, porque asà lo exigÃa el sentido del pudor, la decencia, la discreción.
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A los más, el dÃa de la boda o el siguiente, si el hombre estaba insatisfecho con el bien adquirido, podÃa optar por la disolución del contrato, alegando tal vez no contra la cantidad sino la calidad del producto, que ya tal vez habÃa pasado por otras manos.
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Un dÃa no muy lejano quizá hayan implantes para los varones en salva sea la parte, con la consiguiente dificultad para caminar, por andar presumiendo con lo que, en estricto sentido, no les pertenece, aunque lo hayan recibido como generoso regalo de cumpleaños.!







