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LOS APORTES DE DON LEONEL
Leonel Porras Araya

LOS ANGELES VI
(UN EJERCITO DE ANGELES)
Eliseo, un Profeta del Antiguo Testamento, había provocado la ira de un rey de la localidad. En su ira envió un ejército a capturarlo junto con su criado.
El Profeta vio un ejercito de Angeles prestos a defenderlo, pero el criado no los pudo ver. Entonces Eliseo oró así: Te ruego oh Jehová, que abras los ojos de mi criado y al instante pudo ver el ejército de gente a caballo y carros de fuego que rodeaban el monte donde estaban ellos prestos a defenderlos de los soldados del rey. Eran Angeles que Dios había enviado como una emboscada contra los malvados del rey.
Este hecho histórico del Antiguo Testamento nos muestra que hay veces que podemos ver solamente con los ojos de la fe. Esta es la fe que necesitamos, ya que el futuro nos esta vedado a verlo o conocerlo. La fe que nos alimenta significa que debemos tener confianza en alguien, más bien en algo.
Señor, a veces quisiera una bola de cristal para ver mi futuro; pero creo con certeza que tu prefieres sorprenderme con tu sabiduría y tu providencia. Ayúdame a entender que mi seguridad proviene de ti y no en saber lo ha de acontecer pasado mañana o durante el ocaso de mi vida.
Del gran Rubén Darío son estos versos:
Dichoso el árbol, que es apenas sensitivo,
y más la piedra dura porque esa ya no siente,
pues no hay dolor más grande que el dolor de ser vivo,
ni mayor pesadumbre que la vida consciente.
Ser y no saber nada, y ser sin rumbo cierto,
y el temor de haber sido y un futuro terror...
Y el espanto seguro de estar mañana muerto,
y sufrir por la vida y por la sombra y por
lo que no conocemos y apenas sospechamos,
y la carne que tienta con sus frescos racimos,
y la tumba que aguarda con sus fúnebres ramos,
¡y no saber adónde vamos,
ni de dónde venimos!...
Reconozcamos que muchas veces hemos sido otros Darío; pero los Angeles nos ayudan a salir del estrecho mundo de nuestro sentidos y así podemos ver todo con los ojos de la fe que son los ojos de nuestra alma.
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