Historial

LOS ANGELES VI

LOS ANGELES V

LOS ANGELES IV

LOS ANGELES III

LOS ANGELES II (Los coros y sus misiones)

Los Angeles

A PROPOSITO DE LOTERIAS

Requisitos para una buena oración

El Hombre fue creado para la eternidad

LOS PROPOSITOS DEL SEÑOR

¿COMO GLORIFICAR A DIOS?

LOS PLANES DE DIOS

COMO FORMAR TU PROVENIR

DE LO TEMPORAL Y LO ETERNO

HECHAS CON LA MANOS DE DIOS

EL PODER DE DINERO

 

LOS ANGELES VI (UN EJERCITO DE ANGELES)

LOS APORTES DE DON LEONEL
Leonel Porras Araya

 

 

LOS ANGELES VII - UNA VENTANA ESPIRITUAL

Oh señor, abre los ojos de mi alma para que pueda ver, como vio el criado del Profeta Eliseo, ver lo que solamente los Angeles ven.

Haz que no me apegue a los bienes tangibles para poder ver como te ven los Angeles.

Los Angeles son parte de la providencia de Dios para nosotros, a fin de que ellos nos inspiren y nos guíen con seguridad hacia El.

Como Dios se preocupa de nosotros y por cuanto sus Angeles son sus servidores, podemos estar seguros de que son nuestros poderosos amigos.

Pensar en los Angeles, disminuye en nosotros la tristeza, la depresión. Fortalece nuestra fe y alegran nuestro corazón.

Sin embargo, a veces los descuidamos cuando no reconocemos la importancia en nuestra vida.

Los Angeles llevan a cabo rescates sorprendentes; libran batallas espirituales y conducen a los que mueren a la presencia de Dios. Nos comunican mensajes desde el cielo día y noche, noche para nosotros, porque ellos no conocen la noche, ya que siempre están a la luz de Dios.

 

Los Angeles pueden actuar como una ventana hacia Dios, ofreciéndonos un vislumbre de sus poder y sus intenciones amorosas hacia nosotros.

 

Plegaria: “Padre, ayúdame a deshacerme de mis pequeños sueños para que pueda alcanzar la plenitud. Todas las cosas buenas que tienes para mi. Que nunca venga sobre mi un si que talvez se convierta en un rotundo no. Ayúdame cono tus Angeles a soñar lo que tu tienes dispuesto para mi”.

 

“Soy un eslabón de una cadena, Dios no me ha creado para ser inútil. Deshora en adelante haré el bien, haré sui obra, seré un Ángel de paz, si solo guardo tu mandamientos”.


* Tomado del libro:
Un Ángel de cada día – Ann Spangler

 

 

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