Guillermo Ramos Morales
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Quítemeles los elogios a Oduber
Uno de los oficios que desempeñé en mi vida fue el de corrector de estilo. Fue así como fui a parar a varias editoriales, como Libro Libre, la Imprenta Trejos Hermanos y la Editorial de la Universidad Nacional , entre otras.
Cuando estaba en la Trejos , un buen día resolví comunicarle al gerente y buen amigo mío, R. Baudrit, que iba a retirarme, entre otras cosas porque un hermano de don José Joaquín me caía mal; se ponía como los diablos cuando, para favorecer la concentración, yo me fumaba un cigarrillo, que sostenía con la mano izquierda, mientras con la derecha aplicaba el bolígrafo a las pruebas de imprenta.
A mi ex profesor universitario don José Joaquín Trejos Fernández yo siempre le vi cara arzobispal, por su sonrisa liviana y fresca, su porte y señorío. Pero a su hermano le faltaban esas condiciones.
Sin embargo, al día siguiente de mi comunicado al gerente, éste me dijo que don Quincho me pedía que me quedara algunos días más para que le revisara sus memorias de gobierno y estuve de acuerdo porque siempre sentí por el ex presidente admiración y respeto. Yo le agradecía, además que, cuando era mi profesor, un día, en un recreo, le comuniqué que no le entendía una palabra de la materia que me daba y que se llamaba cálculo infinitesimal y entonces me respondió: -“No se preocupe; yo tampoco entiendo”, con lo cual me sentí cómodo, porque me dije: -“Ya somos dos los burros”.
El caso es que pronto me pasaron el libro de Trejos para que lo corrigiera. Me esmeré, como acostumbraba, en la corrección. Resultó ser que, al principio, Trejos se refería a Daniel Oduber, a quien yo entonces admiraba (después ya no) y le lanzaba una sarta de duras críticas, pero, más adelante, lo colmaba de elogios. Yo cogí una hojilla y escribí: -“Don José Joaquín: Usted, en la página tal, critica fuertemente a Oduber pero, en la página cual, lo colma de elogios. ¿En qué quedamos?”. Le entregué el papel al gerente para que se lo diera a don José Joaquín.
Al día siguiente, mientras continuaba la corrección del libro, sentí que alguien me puso una mano sobre mi hombro derecho. Era don J.J. No me saludó ni nada. Solo me dijo: -“Hágame el favor y me les quita los elogios a Oduber”.
Yo no estoy seguro, pero creo que fue el propio Trejos quien promovió la aberración jurídica y política de disponer la no reelección presidencial, enderezada, precisamente, contra el ex presidente Oduber. Llamo a eso aberración porque constituía un arrebato a la soberanía popular que hizo presidente varias veces a don Ricardo Jiménez Oreamuno y a Figueres Ferrer y, más recientemente, al actual presidente Oscar Arias.
Para mí no tiene razón el ex presidente Luis Alberto Monge, quien ha lanzado improperios políticos a la Sala IV porque echó abajo la no reelección, con provecho para el país, como lo demuestra el éxito del gobierno del binomio Arias, con los errores atribuibles a los mejores gobiernos del mundo.
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