Guillermo Ramos Morales
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Ya mejor…
Casi siempre es de un modo meramente circunstancial como uno conoce a las personas, cuando así puede llamárselas atinadamente.
Me resulta difícil recordar cómo conocí a B. B., un hombre que pesaba en muchos kilos de oro lo que era. Brillaba por su capacidad para ser amigo, cualidad verdaderamente escasa.
Siempre se entregó sin remilgos al servicio hacia los demás, sin mezquindades, sin cálculos, sin segundas intenciones.
Beto parecía aborrecer el ser servido y amaba el servir a los demás, incluso con sacrificio de sus propios intereses.
Alguna vez, por una suma insignificante, si acaso para el gasto de gasolina, me trajo desde Río Frío de Sarapiquí hasta Brasil de Mora, en su carrito de carga, un poco de piedra laja que tenía en mi finquita y que los caballos me estaban quebrando con sus patas.
Muy poco después, murió en aparatoso accidente de tránsito con su carro, junto a su esposa, camino a Guanacaste. Sus cuerpos quedaron irreconocibles.
Estuve en su funeral y entierro en Alajuela. Fui y no estuvieron presentes la mayoría de “amigos” a quienes sirvió cumplidamente. Quizá no quisieron admitir que le debieron demasiado. La capacidad para el agradecimiento es escasa y no es solo cosa de educación. Va más allá.
Entre los favores que la vida nos provee hay algunos demasiado distantes de nuestros merecimientos.
Al decir lo que digo, pretendo recordar y reconocer a un ser humano especial, de esos que inyectan de buen oxígeno a un mundo cada vez más contaminado de miseria y egoísmo.
Beto ponía tenacidad y amor a lo que hacía en bien de los demás. A veces, observando lo que había hecho con altruismo, decía con seño serio: “-Ya mejor ni el olor a caca”.
Por la carretera que conduce a Sarapiquí, una vez que se pasa el Zurquí, viajamos en moto, desafiando curvas, cuestas y bajadas, con la confianza de que, detrás de las manivelas íbamos dos conductores sin miedo a los acontecimientos, eso sí atentos a los frenos y a los aceleradores, por aquello de la pericia que nos permitió ser amigos por siempre.
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