Hsitorial

¡NO CLAUDIQUES!

Para los dias dificiles

LAS VIRTUDES HUMANAS

LA LIBERTAD DEL HOMBRE

¡LA MUJER!

¿SERAN EN VERDAD MILAGROS?

LA ALEGRIA DE “SUFRIR”

 

 
GUARDAR EL DIA DEL SEÑOR.

LAS ORACIONES DE EL REDIL

Ministerio de Evangelización

Católico “El Redil”

 

 

GUARDAR EL DIA DEL SEÑOR.

Día de gracia y de descanso.

Así como Dios “cesó el día séptimo de toda la tarea que había hecho” (Gen. 2-2), así también la vida humana sigue un ritmo de trabajo y descanso.

 

La institución del día del Señor contribuye a que todos disfruten de un tiempo de descanso y de solaz suficiente que les permita cultivar su vida familiar, cultural, social y religiosa.

 

Durante el Domingo y otras fiestas de precepto, los fieles se abstendrán en cuanto les sea posible, de comprometerse en trabajos o actividades que impidan el culto debido a Dios.

 

Las necesidades familiares o un gran dinamismo social constituyen excusas legítimas respecto al día del descanso dominical. Los fieles y sobre todos los jefes de hogar deben cuidar de que legitimas excusas no introduzcan hábitos a la vida de familia, salud y religiosa.

 

Los cristianos que disponen de tiempo de descanso deben acordarse de sus hermanos que teniendo los mismos derechos que ellos, no pueden descansar a causa de la pobreza y la miseria.

 

El domingo es para tiempo de reflexión, de silencio, de cultura y de meditación, que favorecen el crecimiento de la vida interior y cristiana.

 

Santificar los Domingos, requiere de un esfuerzo común.

Cada cristiano debe evitar imponer sin necesidad a otro lo que le impediría guardar el día del Señor. Cuando por costumbres llámese (deportes, fiestas o paseos) las personas deben responsabilizarse de tener a disposición el tiempo para Dios. A pesar de las presiones publicas y de algunos patrones, todos tienen la obligación análoga de destinar un tiempo para el descanso y el culto divino.

 

En el respeto de la libertad religiosa y del bien común de todos, los cristianos deben esforzarse por obtener el reconocimiento de los Domingos, como día de descanso. Todos debemos dar el ejemplo público de oración, de respeto y de alegría, y defender sus tradiciones como una contribución preciosa a la vida espiritual y de la sociedad humana.

 

Si la legislación del país u otras razones obligan a trabajar el domingo, este día debe ser al menos vivido como el día de nuestra liberación, que nos hace participes de la “asamblea de los primogénitos inscritos en los cielos”. Hb. 12-22,23

 

Continuara…

 

 

Continuara…

 

 

 

 

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