TIEMPO DE SIEMPRE
Guillermo Ramos Morales
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¡Qué tiempito!
Para este tiempo y casi también para todo otro, recuerdo con el corazón a la célebre familia de los Rojas Chavarría.
Ahorita la recuerdo especialmente porque estamos de temporal. Es entonces cuando emerge, como aluvión, la figura de Juan Rafael Rojas quien, cuando llovía demasiado, decía: ¡Qué tiempito más curseado!
Indiscutiblemente, tenía razón. El exceso de agua pluviosa nos arrincona bajo los techos, quita las ganas de salir; la ausencia de sol nos produce como una pesadumbre por no valorar debidamente su calor e iluminación y el frío constante se convierte en lámina de oxidada oscuridad.
Me cuentan que, cuando alguien buscaba al hermano de Juan Rafael, que hacía escobas de paja, él decía que estaba en la fábrica, la parte baja de un viejo itabo, que utilizaba para recortar, alinear, coser y embellecer una escoba que no valdría más de un colón cincuenta al contado porque, si no, vendida a plazos, podría llegar a dos colones, sin fiador ni hipoteca.
Estas simplezas de la economía y el factor humano traspasan las épocas de la historia y nada tienen que ver con lo que llaman cultura, esa pretensiosa manera de ser de la civilización.
Recuerdo también ahora a Tinita, la hermana de Juan Rafael. Se dice que dijo: -“Ya Toñillo (Volanchera) no va a comer más en casa, porque mamá le subió. Le subió la comida de veinte a una peseta, porque los guineos subieron de quince por cinco a diez por cinco.
(Testimonio de Carlos Villalta. 29 de mayo del 2008 )
Miguel de Cervantes, autor de El ingenioso hidalgo don Quijote de la Mancha , el escritor máximo después de los que compusieron la Biblia , se habría regocijado de conocer Piedades en las figuras de los Rojas Chavarría. Quizá habría escrito algo que se llamara La vida como escoba, que muchas veces es como es y no como la imaginamos y, tarde o temprano, nos barre para siempre, estén como estén el tiempo y la fluctuación de la moneda.
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